El Orgasmo Femenino

La respuesta sexual comprende todos aquellos cambios de orden psicológico, neurológico, fisiológico, vascular y hormonal que se producen durante la realización de los actos sexuales. El orgasmo femenino forma parte de esa respuesta y tiene una fisiología característica.

Durante el acto sexual hay un conjunto de cambios que afectan a todo el organismo. De ahí que todas esas modificaciones se engloben dentro del concepto de “respuesta fisiológica integrada”. A esto se suma un conjunto de transformaciones en las percepciones y alteraciones en el estado de la conciencia.

Con un órgano erógeno que dobla en terminaciones al del hombre, mujer y placer deberían ir de la mano. Sin embargo, muchas incógnitas siguen rodeando al éxtasis femenino. Resolvemos las dudas en torno a su clímax.

Entre tres y 30 segundos. Es lo que dura de media el orgasmo femenino materializado en rápidas contracciones rítmicas en las paredes vaginales. En ese tiempo se libera dopamina, oxitocina y feniletilamina, relacionadas con la recompensa: la felicidad y la energía. El principal responsable de estas sensaciones es el clítoris, un eje del placer que responde a más de 8.000 terminaciones nerviosas (el doble de las que tiene el glande). Pero esta zona no es la única que tiene la llave del gozo de las mujeres, porque el incuestionable poder del cerebro convierte casi cualquier parte de su anatomía en un potencial detonante del éxtasis.

Todos estos síntomas se intensifican para concluir en contracciones uterinas. “Puede aparecer un temblor ocasional y la congestión vascular en los labios menores implica un aumento de hasta dos o tres veces su tamaño”. Poco a poco el pulso genital se desacelera hasta llegar a un completo estado de reposo.

“El único órgano en la mujer diseñado exclusivamente para el placer es el clítoris (no se le conoce otra función). Por lo tanto, es fácil pensar que todo proceso que desencadene el orgasmo tendrá que ver con su estimulación”, añade Pascual. Sin embargo, coincide en que achacarle todo el mérito nos daría una visión muy restrictiva.

Parece ser que si se acaricia cualquier zona del cuerpo y se produce un impulso suficiente, la magia puede estallar. “Para algunas mujeres puede ser especialmente erótico fantasear, incluso sin tocarse, o acariciar un lugar concreto. Pues si el estímulo es adecuado, en el cerebro ocurrirá lo mismo que cuando se acaricia el clítoris”.

Sin embargo, en torno al 40% de las mujeres afirma no haber llegado al cúlmen durante la penetración. “Ver el orgasmo vaginal como algo natural es una idea totalmente errónea. Ya en el estudio La conducta sexual de la hembra humana que realizó Alfred Kinsey en 1953 se habla del placer clitoriano por encima del vaginal. Algo que también afirmaron -los investigadores- William H.Masters y Virginia E. Johnson en sus investigaciones”.

Imagen de un orgasmo para el proyecto Beautiful Agony

Parece que anatómicamente, la vagina no está diseñada para el placer. “En su mayor parte es insensible, no tiene apenas terminaciones nerviosas en dos tercios, por eso no somos capaces de percibir un tampón cuando está bien puesto”, justifica Caro. En cuanto al punto G, su morfología no está definida -aclara-. “Pero sí lo conocemos como idea, sería una zona especialmente capaz de sentir, como una llave de entrada al placer. Para muchas mujeres está en la pared anterior de la vagina, pero para otras puede estar en otro sitio. Los pezones y el ano son también muy importantes”.

A través del entrenamiento también se puede alcanzar el clímax. Al igual que cuando se hace deporte se liberan sustancias que te hacen sentir bien, y contenta o feliz, estamos creando un entorno propicio para el placer y quizás también para sentir un orgasmo”.

La importancia de conocer tu propio cuerpo

El axioma definitivo ante la sexualidad se basa en que cuanto mejor se conozca el propio cuerpo, más opciones existen de obtener al orgasmo. Con este objetivo ha nacido OMGYES , un manual del placer en 12 capítulos, con vídeos narrados en primera persona.

El ejercicio físico y mental, la fantasía, tocarse y acariciarse las distintas partes del cuerpo son las claves para conseguir ese orgasmo que recorre el cuerpo llenándolo, durante segundos, de sensaciones de éxtasis y placer.

Hace unas cuantas décadas se describía el orgasmo femenino como una secuencia lineal. Hoy en día se sabe que sus etapas no necesariamente son secuenciales, sino que la misma fase puede repetirse varias veces o no suceder.

Primera fase del orgasmo femenino

Primera fase del orgasmo femenino

La fisiología del orgasmo femenino comprende una serie de cambios neuronales, hemodinámicos y hormonales.

Los más prominentes tienen lugar en los genitales. Para examinar dichos cambios es necesario correlacionarlos con las fases clásicas de la respuesta sexual femenina: excitación, orgasmo y resolución.

La excitación es la fase inicial y tradicionalmente avanza en sentido aumentativo. De hecho, durante esta etapa se producen importantes cambios, dentro de los cuales se destacan:

  • Elevación del útero.
  • Lubricación vaginal.
  • Vasocongestión de la vagina.
  • Dilatación y aumento de tamaño de la vulva.
  • Engrosamiento del tercio externo de la pared vaginal.
  • Tensión hacia arriba de la pared posterior de la vagina.
  • Aumento en la secreción de las glándulas exocrinas del tracto urogenital.
  • Aumento del aporte sanguíneo a los órganos genitales. 
  • Erección del clítoris. En muchos casos alcanza el doble de su tamaño habitual.
  • La respuesta más típica durante la excitación es la lubricación vaginal. Se presenta desde el inicio hasta las fases avanzadas.

Por otro lado, es importante señalar que el líquido vaginal es similar al plasma. Su función es facilitar la penetración y neutralizar el pH para asegurar la supervivencia de los espermatozoides.

Fase Orgásmica

 

  • Lo que caracteriza al orgasmo femenino es la presencia de una serie de contracciones intermitentes en la musculatura de los genitales. La contracción rítmica de los músculos de la zona pubogenital, hace que se estrechen las paredes de la zona más externa de la vagina. Igualmente, hay una contracción del ano.
  • Durante el orgasmo todos los índices fisiológicos alcanzan su pico. La presión arterial y el ritmo cardíaco aumentan. Es usual que haya más de 160 latidos por minuto, lo cual se puede comparar con un ejercicio de alto esfuerzo físico. Incluso, hay ocasiones donde las extremidades se entumecen.
  • No hay una duración fija para el orgasmo femenino. Algunas mujeres tienen orgasmos de unos pocos segundos, mientras que otras los experimentan en lapsos más largos. Cuando el orgasmo femenino es duradero, por lo general se siente de forma ondulante. Esto quiere decir, con un aumento de las sensaciones seguido por una disminución, tras la cual vuelve a comenzar un nuevo ciclo.

Fase de Resolución

  • Finalmente, la última fase del orgasmo femenino es la de resolución. En ella, todos los valores fisiológicos vuelven a su índice normal. Además, se reduce la vasocongestión pélvica y hay relajamiento muscular.
  • En algunas mujeres se presenta un período refractario, en el que es difícil alcanzar una nueva excitación por varios minutos. En cambio, para otras mujeres este período es prácticamente inexistente, por lo cual pueden experimentar orgasmos sucesivos comúnmente llamado Multiorgasmos.
  • En la mujer casi no existe como en el hombre el llamado período refractario, es decir período de reposo, espera o recuperación entre orgasmos, así que con la correcta estimulación,  la mujer pueda tener más de un orgasmo en poco tiempo. Los multiorgasmos se pueden dar como un grande en diferentes partes, varios uno atrás del otro con dos o tres minutos de separación o con sólo segundos de distancia.

Los cambios extragenitales durante el orgasmo

Los cambios extragenitales durante el orgasmo

Además de los cambios en la presión arterial y el ritmo cardíaco, que no tienen lugar en los genitales, hay otros cambios extragenitales:

  • Puede existir un incremento de la ventilación pulmonar.
  • También suele haber sudoración, con intensidades variables. Muchas mujeres refieren sentir una oleada de calor y sensaciones de hormigueo en los senos.
  • Asimismo, es característico que durante el orgasmo femenino aparezca el “rubor sexual”, también conocido popularmente como “erupción del amor”. Se trata de una coloración rosa en el rostro o pecho.
  • La conciencia se cierra parcialmente y la atención se centra en las sensaciones físicas genitales. Es frecuente que se presenten alteraciones en la percepción sensorial. Usualmente se elevan los umbrales de dolor en diferentes partes del cuerpo. Sucede tanto durante la excitación, como en el orgasmo mismo. Incluso, puede haber una alteración en la percepción del tiempo.

En conclusión, esperamos que este artículo te haya animado a aprender más sobre sexualidad femenina. Te recordamos que es muy importante asistir con frecuencia a tus controles médicos. Así evitarás enfermedades y mantendrás tu salud sexual controlada.

Categorías: sexualidad

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